10/11/2018 - CASO BARALDO :

El matrimonio Baraldo y su hijo recuperaron la libertad

Así lo determinó el Colegio de Jueces de Cámara de Apelación en lo Penal de Santa Fe. Los acusados fueron condenados con penas de 20, 18 y 16 años de prisión efectiva en la causa que investigó los abusos a un menor de edad en la ciudad de Esperanza.

El matrimonio Baraldo y su hijo recuperaron la libertad :

Así lo determinó el Colegio de Jueces de Cámara de Apelación en lo Penal de Santa Fe. Los acusados fueron condenados con penas de 20, 18 y 16 años de prisión efectiva en la causa que investigó los abusos a un menor de edad en la ciudad de Esperanza.

El Caso Baraldo, donde se investigó y condenó a tres adultos por abusos contra un chico en la ciudad de Esperanza, sumó este viernes un nuevo capítulo.

El Colegio de Jueces de Cámara de Apelación en lo Penal de Santa Fe, resolvió revocar la prisión preventiva para los acusados: Víctor Hugo Baraldo, Juan Pablo Baraldo y Nidia Noemí Morandini; abuelo, tío y abuela del niño abusado, respectivamente.

La resolución judicial fue firmada por los jueces Jorge Andrés y Sebastián Creus –en mayoría-, y Bruno Netri- en minoría-.

Desde la secretaría de prensa del Poder Judicial de Santa Fe explicaron que “no implica la consideración de la condena y pena impuesta -no firme- a los imputados en primera instancia, sino que refiere al cumplimiento de los plazos legales máximos -para privarlos de su libertad sin sentencia firme- establecidos legal, constitucional y convencionalmente, vencidos a los 2 y 3 años respectivamente desde su imposición.

Como informó El Litoral, el tribunal (integrado por Jorge Luis Silva, presidente, Alfredo Martín Olivera y Néstor Darío Pereyra) condenó a 20 años de prisión a la abuela, 18 años al abuelo y 16 al tío. Los conjueces los hallaron responsables de abuso sexual con acceso carnal del niño y consideraron como agravantes que se trataba de personas que convivían con él, y que estaban encargadas de protegerlo y educarlo, entre otros elementos.

Cabe señalar que el jueves 11 de octubre, en una audiencia celebrada en los tribunales santafesinos se ordenó la prisión preventiva para los tres acusados.

Fuente : El Litoral Web
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CASO BARALDO : La defensa apelará la prisión preventiva

El próximo miércoles, en la Cámara de Apelaciones en lo Penal de Santa Fe se llevará a cabo una nueva audiencia de tratamiento de la medida cautelar que impuso la prisión preventiva para Nidia Noemí Morandini, Víctor Hugo Baraldo y su hijo, Juan Pablo, en el marco de la causa que los condenó por un abuso intrafamiliar ocurrido en la ciudad de Esperanza (departamento Las Colonias) y por el cual resultó víctima un niño cuando tenía entre seis y nueve años.

La audiencia se llevará a cabo a partir de las 8.45, en la Sala 5 del primer piso de tribunales y será ante el tribunal de alzada conformado por los jueces de segunda instancia, Bruno Netri, Sebastian Creus y Jorge Andres. De la misma participarán los fiscales del caso, Omar De Pedro y Daniel Filipi y los querellantes Martín Risso Patrón y Carolina Walker.

El nuevo debate fue solicitado por el abogado defensor de los condenados, Eduardo Jauchen, en torno a la resolución que ordenó encarcelar al matrimonio y su hijo el pasado 11 de octubre. Esa medida fue resuelta por los jueces de primera instancia, Pablo Busaniche, Rodolfo Mingarini y José Luis García Troiano.

Aquel fallo que ordenó la prisión preventiva fue luego de que los imputados fueron condenados por un tribunal de conjueces conformado por los abogados José Luis Silva, Néstor Pereyra y Alfredo Olivera. En esa resolución los conjueces impusieron penas a los imputados pero no determinaron que sean inmediatamente detenidos por lo que la Fiscalía y querella solicitaron una audiencia de prisión preventiva en primera instancia.

Aquella condena impuso una pena de 20 años de prisión para Morandini como autora penalmente del delito de promoción de la corrupción de menor agravada (por ser menor de 13 años la víctima; por ser ascendiente y persona conviviente y encargada de la educación y guarda del menor); partícipe principal de abuso sexual con acceso carnal agravado (por resultar grave daño en la salud mental de la víctima; por ser cometido por ascendiente encargado de la educación y guarda; por ser cometido por dos personas y aprovechar la situación de convivencia preexistente con el niño menor de 18 años).

En tanto, Víctor Hugo Baraldo, fue sentenciado a 18 años de prisión como autor del delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado (por resultar grave daño en la salud mental de la víctima; por ser cometido por ascendiente, encargado de la educación y guarda; por ser cometido por dos personas y aprovechar la situación de convivencia preexistente con el niño menor de 18 años); promoción de la corrupción agravada (por ser menor de 13 años la víctima; por ser ascendiente y persona conviviente y encargada de la educación y guarda del menor) y coacciones reiteradas”.

Por último, al hijo del matrimonio, Juan Pablo, se le impuso una condena de 16 años de prisión por “abuso sexual con acceso carnal agravado (por resultar grave daño en la salud mental de la víctima; por ser encargado de la guarda); promoción de la corrupción agravada (por ser la víctima menor de 13 años y por ser el imputado persona encargada de la guarda del menor); coacción agravada (por el uso de arma) y desobediencia a un mandato judicial”.

Por : Diario Uno _ Santa Fe.-
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CASO BARALDO :
Todos condenados (08/10/18).
Tras 19 jornadas de juicio y casi dos meses llegó el momento del veredicto del caso que tiene a tres personas acusadas de abusar sexualmente de un niño en la ciudad de Esperanza.

A las 17:00 se dio inicio a la lectura de la sentencia del Tribunal. El mismo fue integrado por los conjueces Jorge Silva (presidente), Alfredo Olivera y Néstor Pereyra.

En la jornada de alegatos, la fiscalía solicitó penas de 20, 22 y 24 años de prisión para los acusados (los abuelos y el tío del niño) por los delitos de abuso sexual con acceso carnal agravado por ser la víctima menor de edad, por guarda y convivencia y por ocasionar grave daño en el normal desarrollo del niño, corrupción de menores y coacciones agravadas.

La querella acompañó el pedido fiscal y los montos punitivos.

Por otra parte, la defensa reclamó la nulidad del proceso y la absolución de los tres acusados.

La causa
La investigación comenzó en agosto del 2014, cuando la mamá de un niño de 10 años denunció a su padre por graves hechos de abuso sexual, descubiertos a raíz de una fotografía en el teléfono celular de la víctima. Al poco tiempo, se amplió la denuncia contra la abuela y el tío del niño.

Fueron imputados y se impuso la prisión preventiva para los tres, confirmada por la Cámara de Apelaciones.

En noviembre del 2017 comenzó el juicio oral que debió suspenderse luego de que la defensa cuestionara la prueba de la Cámara Gesell, y la querella recusara al tribunal por “falta de imparcialidad” y denunciara a la presidenta ante la Corte por violencia institucional.

Una liberación polémica
Los acusados recuperaron la libertad a fines de diciembre tras verse vencidos los plazos de la prisión preventiva, pero la decisión fue apelada por la parte acusatoria ya que dos de los jueces que participaron de la audiencia fueron parte del tribunal de juicio recusado. Ante esta circunstancia la cámara de apelaciones decretó la nulidad de esta resolución.
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AIRE DE SANTA FE. – A las 9:30 de la mañana del jueves comenzó la exposición de la fiscalía en la jornada de alegatos en el juicio que determinará la responsabilidad de tres personas en un caso de abuso sexual infantil intrafamiliar en Esperanza. La audiencia se prolongó durante todo el día hasta cerca de la medianoche, cuando finalizaron las partes y se pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes, cuando se conocerá la decisión del tribunal.

“Es un caso excepcional”

El fiscal Omar De Pedro construyó su alegato en torno a la palabra expresada por el menor en las Cámaras Gesell, y los testimonios de los profesionales que evaluaron el discurso como “veraz, coherente y creíble”. El acusador recordó lo expresado en juicio por los licenciados Besoni, Reynoso, Montoya y la perito Ibañez.

En su alegato, el fiscal también recordó las declaraciones de las docentes del niño, y el cambio de conducta que detectaron en él cuando dejó de ver a sus abuelos y se instaló definitivamente en el hogar con su mamá y la pareja.

Luego De Pedro remarcó los cuestionamientos que se hicieron durante el juicio a la manera en que se había dado el develamiento de los abusos, el hallazgo de la fotografía y ciertas contradicciones en fechas y personas. El fiscal se preguntó “¿qué precisión se le puede pedir a un niño sometido por años”? y aclaró que la guía de Buenas Prácticas de UNICEF destaca que los niños hacen referencias por épocas y no por fechas de lo ocurrido.

Sobre el hallazgo de la fotografía, De Pedro dijo que el niño “puso en actos lo que no podía decir en palabras”, al entender que el chico dejó las fotos en el celular para que sean encontradas por su mamá.

El fiscal también destacó el examen médico realizado al niño. En casos conocidos como de “testigo único” como los abusos sexuales donde muchas veces sólo se cuenta con la palabra de la víctima, en este caso el examen médico encontró reacciones poco habituales en el niño. La médica Mahuad concluyó que podían ser compatibles con abuso sexual crónico, como se acusa en este caso, o una cuestión anatómica del niño.

Además, De Pedro recordó lo realizado por la Junta Especial de Salud Mental, dirigida en aquel entonces por un familiar de un jefe de la acusada, que emitió dos dictámenes favorables a los imputados, desviando la atención hacia la pareja de la denunciante.

El fiscal dijo que “la Junta Especial forma parte de una ‘parodia de desprestigio’ contra una persona que lo único que hizo fue acompañar a la mamá del niño” y reiteró el pedido de que se corra vista a los tribunales de ética, los colegios profesionales y el MPA para investigar esta situación de la Junta a la que calificó como “patética e irregular”.

Finalmente, el acusador se adelantó a los argumentos de la defensa y se preguntó: “si estaba todo armado –por la mamá del niño y su pareja- por qué fueron antes de la denuncia a hablar con el tío sobre lo que pasaba? ¿por qué plantearles a los abuelos la preocupación por la foto? ¿por qué esperar meses para denunciar?”. Y siguió: “¿todos los testigos se pusieron de acuerdo para perjudicar a los acusados? Ninguno de ellos trabaja para el Ministerio Público de la Acusación”.

Por último, el fiscal se refirió a lo expresado por la licenciada Davoli, perito de la defensa que analizó los videos de las cámaras gesell y dijo que el niño había sido “inducido”. “Nunca explicó como” dijo De Pedro. Y recordó que la testigo dijo que no contaba con elementos para valorar la credibilidad del relato del niño.

Finalmente, el fiscal realizó un repaso sobre lo expresado por la Guía de Buenas Prácticas de UNICEF para el tratamiento de este tipo de hechos, y remarcando que las profesionales actuaron conforme a esta guía, que avala y sostiene la acusación.

Un acercamiento inapropiado
En una causa plagada de cuestionamientos y acusaciones cruzadas algo extraño sucedió en el primer cuarto intermedio, previo al alegato de la querella. Una persona que estaba en el público acompañando a los acusados se acercó a la abogada querellante en el baño y se presentó como “una abogada de Esperanza, esposa de ‘un gerente de la empresa’ y familiar de un alto funcionario del gobierno provincial” y que había ido “a tomar nota de lo que pasaba en el juicio”.

La dra. Carolina Walker Torres en su alegato hizo referencia a esta situación y dijo que si bien ella no se sintió amedrentada ni intimidada, “más allá de un breve nerviosismo del momento”, se trató de un ejemplo más de “tráfico de influencias” y recordó cuando uno de los jueces hizo retirar a una persona del público por gestos intimidatorios y que el fiscal también advirtió gestos por parte de uno de los imputados.

“Quédense tranquilos que hoy el chico está bien”

En su alegato, la querella adhirió a lo expresado por el acusador público en su rol de representar el interés del niño. Quien primero tomó la palabra fue la dra. Carolina Walker Torres, y dijo que el menor “se cansó de contarnos lo que le pasaba, él es el principal actor y nosotros tenemos una responsabilidad muy grande con él, porque vinimos a hablar en su nombre”.

A continuación, se dirigió a los acusados “quédense tranquilos, hoy él está bien, está contenido y saliendo adelante”. Y luego aclaró que “el niño tiene derecho a ser oído, y a ser oído efectivamente oído. Si los adultos desarrollamos una herramienta para el niño, y tiene errores, eso no lo puede pagar el niño”.

Luego, la letrada se refirió al “develamiento” de los abusos, y repasó varios estudios científicos que dan cuenta que la mayoría de los niños relata lo ocurrido por lo menos un año después de ocurridos los abusos, que muchos de ellos nunca cuentan lo que le pasó, y que cuanta mayor cercanía hay con el abusador, más difícil que el niño hable.

A su turno, el dr. Martín Risso Patrón repasó la calificación legal de los delitos atribuidos a los acusados, abuso sexual con acceso carnal reiterados, agravado por guarda y convivencia, por ser la victima menor de edad y ocasionar grave daño en su desarrollo, corrupción de menores y coacciones agravadas; reiteró los pedidos de pena entre 20 y 24 años de prisión. Además, solicitó que al momento de dictar sentencia se disponga la prisión preventiva inmediata de los acusados, por considerar vigente el riesgo de fuga a pesar de que la sentencia no esté firme.

“Una gran bola de nieve que se los llevó puestos”

Durante la tarde fue el turno de los alegatos de la defensa. El dr. Eduardo Jauchen comenzó cuestionando la denuncia y comparándola con “un copo de nieve que fue creciendo, y se armó una gran bola de nieve que se llevó puestos a los denunciantes”.

Para la defensa los hechos atribuidos a los acusados “no existieron”, y los calificó como “absurdos e inverosímiles”. El defensor también habló de “distorsión” por parte de los acusadores de la prueba y los testimonios, y que “lo único que existe en la causa es la palabra del niño en cámara gesell”.

A continuación, el abogado solicitó la invalidez de las dos cámaras gesell, la exclusión probatoria de las mismas y la nulidad de todo el proceso. El pedido se basa en que las medidas fueron realizadas por profesionales de la Defensoría del Pueblo, que no podrían intervenir en cuestiones del Poder Judicial.

Al referirse al informe médico, lo catalogó como “plagado de barbaridades y negligencias”, e insistió en que no se detectaron lesiones en el niño. Además, el defensor cuestionó que “ningún adulto se haya dado cuenta de los abusos”.

A su turno, la dra. Forte cuestionó las entrevistas realizadas al niño en sede policial y también solicitó la invalidez de estos actos. También cuestionó duramente a la mamá del niño y su pareja, de quienes dijo que “denuncian a todo el mundo y por cualquier cosa”, y nuevamente puso en duda la existencia de la fotografía que sus dos defendidos reconocieron haber visto.

Además, la defensora dijo que la investigación policial y fiscal fue “sesgada”, y que el niño “tenía aprendido el speech y la pareja de la mamá es el dueño del relato”. Dice la defensora que los dos relatos del niño fueron iguales en las dos cámaras gesell al relatar los abusos cometidos por el abuelo y el niño. Pero en realidad el chico hace dos relatos distintos sobre el cómo se dan los abusos de su tío y de su abuelo.

Sobre el final, la letrada intentó repasar las contradicciones sobre fechas, modos y personas que se enteraron de los abusos, y volvió al tema de la foto, que ahora sí reconoció pero lo tomó como “un juego de chicos”.

Por último, la abogada intentó minimizar el hecho de que el niño haya apuntado a la mamá con un arma de juguete, situación que develó las amenazas imputadas al tío policía con el arma reglamentaria, por considerar que era “un juego” del niño, a pesar de que la mamá había declarado que su hijo nunca había tenido esas actitudes.

La sentencia

La decisión del tribunal presidido por el dr. Silva en compañía de los dres. Pereyra y Olivera se dará a conocer el próximo lunes a las 17:00 hs.
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Día 19 : continúa la extensa jornada de alegatos-
En la mañana de este jueves, el juicio ingresa en su etapa de alegatos. Se intenta determinar la responsabilidad de tres personas en un caso de abuso infantil intrafamiliar en Esperanza.

Antes del ingreso a la sala, los abogados querellantes Carolina Walker y Gustavo Risso Patrón se refirieron las penas pedidas por fiscalía.

“Para Juan Pablo Baraldo se solicitan 20 años, para el abuelo 22 y para Nidia Morandini, la abuela, se solicitan 24 años de prisión”, aclaró Gustavo Risso Patrón.

Por su parte, la doctora Walker destacó la presencia de la denunciante y su pareja en la audiencia. En anteriores ocasiones no estuvieron por sugerencia de Fiscalía, abogados y protección de testigos.

En la jornada 18 del juicio que intenta determinar la responsabilidad de tres personas en un caso de abuso infantil intrafamiliar en Esperanza, la fiscalía y la querella comenzaron con el contrainterrogatorio a la perito de la defensa.

Con una serie de preguntas que la testigo debía responder por sí o por no, se supo que la mujer no es especialista en Cámara Gesell, nunca ha realizado Cámaras Gesell ni ha entrevistado a menores. También dijo desconocer cómo era la organización de las Cámaras Gesell en la provincia cuando se dio este caso.

Luego el fiscal la interrogó sobre los profesionales intervinientes. La testigo dijo desconocer cómo eran convocados y si tenían “animosidad” contra los imputados.

Sobre las entrevistas realizadas por las profesionales en las Cámaras Gesell que peritó la testigo, la mujer respondió que las psicólogas no le indicaron al niño lo que debía decir en la etapa de exposición libre, ni cómo debía colocar los muñecos con los que graficó la escena.

Por : AIRE DE SANTA FE.-
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30/09/18.-
El jueves de la semana próxima comenzarán los alegatos finales en el denominado Caso Baraldo, iniciado en Esperanza entre 2014 y 2015, a raíz de la denuncia de una mujer contra sus propios padres y un hermano, a quienes acusó de abusar sexualmente de su hijo, que hoy es adolescente pero que tenía entre 6 y 9 años cuando habrían ocurrido los hechos.

La semana pasada declararon los últimos dos testigos de la defensa. En primer lugar, enfrentó al tribunal la psicóloga Elena Carmen Dávoli, que criticó duramente las principales pruebas aportadas por la fiscalía y la querella, las cuatro entrevistas realizadas a la presunta víctima luego de las denuncias.

Esta profesional cuestionó el accionar de sus colegas del Centro de Asistencia a la Víctima de Delitos Sexuales (Comisaría de la Mujer). En una pericia que le fue solicitada por los abogados defensores de los acusados, los doctores Eduardo Jauchen y Alejandra Forte, Dávoli analizó distintos elementos y llegó a la conclusión de que no podían ser tomadas como válidas las cuatro pericias realizadas al menor de edad por distintos psicólogos.

A su entender, sus colegas incurrieron en fallas técnicas que hacen imposible determinar la veracidad del testimonio del niño, que relata abusos sexuales de parte de Víctor Hugo Baraldo (su abuelo), su esposa Nidia Noemí Morandini (su abuela) y el hijo de ambos, Juan Pablo Baraldo (su tío).

Sin alienación :

El jueves, durante el contrainterrogatorio, el fiscal Omar de Pedro “atacó” la presunta idoneidad de Dávoli, que aseguró ser especialista en cámara Gessel, pero admitió que nunca había realizado una y que tampoco había entrevistado a menores víctimas de abuso sexual a lo largo de su extensa carrera. Ante distintas preguntas, la profesional también dijo desconocer cómo se abordaban entre 2014 y 2015 este tipo de casos en Santa Fe y Esperanza. Además, reconoció que para hacer su análisis no había tomado en cuenta lo declarado en el juicio por los psicólogos que entrevistaron al menor, a la vez que aceptó que fueron ellos quienes pudieron observar mejor los “mensajes no verbales” del menor de edad. Cabe recordar que, en el inicio del proceso oral, todos ellos fueron contundentes al asegurar que el niño decía la verdad.

Por otra parte, Dávoli echó por tierra un argumento que la misma defensa había colocado sobre la mesa. En distintas participaciones, los abogados que representan a los imputados sugirieron la posibilidad de que se trate de un caso de “síndrome de alienación parental”, una presunta patología por la cual un niño puede internalizar el relato de mayores y llegar a narrarlo como algo que realmente vivió. La profesional explicó que se trata de un falso síndrome que fue “repudiado” por el Colegio de Psicólogos de Rosario y que podrían caberle sanciones a un profesional que lo sostenga.

“Sesgada” :

Más adelante, el fiscal De Pedro aludió a conceptos que la mujer había aportado el día anterior, al acusar a sus colegas de incurrir en “sesgo confirmatorio”, un mecanismo mediante el cual -de manera parcial- se “selecciona” información que se ajusta a la hipótesis que se busca confirmar y se descarta la que no es compatible con esa teoría que se busca demostrar.

El funcionario del Ministerio Público de la Acusación, luego de varias preguntas y respuestas, confirmó que Dávoli había tomado algunas pruebas del expediente, pero había desechado otras para hacer su análisis y entonces sugirió que en realidad era su trabajo el que tenía “sesgo confirmatorio”.

También el jueves declaró el último de los acusados, Víctor Hugo Baraldo (ya lo habían hecho su esposa e hijo). Muy vehemente, al igual que los otros imputados, apuntó contra su hija, contra su actual pareja y aseguró que era totalmente inocente de lo que se le acusaba. Al final de su testimonio, se produjo un incidente en un cruce de miradas con el fiscal, en el que De Pedro entendió que había sido amenazado por el acusado, por lo que solicitó que se examinen las cintas de video de las cámaras de la sala.

El próximo jueves comienzan los alegatos finales. Pocos días después, el tribual -integrado por los conjueces Jorge Luis Silva (presidente), Alfredo Martín Olivera y Néstor Darío Pereyra- deberá emitir su veredicto.

Por . EL LITORAL - SANTA FE.-
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Perito de la defensa cuestionó las dos cámaras Gesell- (27/09/18)-
El juicio oral por el caso Baraldo continuó este miércoles en el subsuelo de los Tribunales de la ciudad de Santa Fe.

La causa tiene como imputados a Víctor Hugo Baraldo, su esposa Nidia Noemí Morandini y el hijo de ambos, Juan Pablo Baraldo, como autores del delito de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de un niño, nieto de los primeros y sobrino del segundo.

El menor de edad, que hoy es adolescente, habría sufrido los ataques cuando tenía entre 6 y 9 años y residía en la ciudad de Esperanza (departamento Las Colonias).

Según estaba previsto, este miércoles debía declarar el abuelo de la presunta víctima, pero finalmente quien se sentó en el banquillo frente al tribunal -integrado por los conjueces Jorge Luis Silva (presidente)-, Alfredo Martín Olivera y Néstor Darío Pereyra- fue la psicóloga Elena Carmen Dávoli, quien en primer lugar presentó su extenso currículum en el que se destaca, entre otras cosas, su desempeño como jueza del Tribunal de Ética del Colegio de Psicólogos de Rosario.

Esta mujer realizó un peritaje sobre los elementos de prueba más importantes presentados por la fiscalía. En su análisis, llegó a la conclusión de que ninguna de las cámaras Gesell fue bien realizada por las psicólogas del Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Familiar y Sexual.

Cabe recordar, que tanto esas profesionales como otros dos psicólogos de la Comisaría de la Mujer fueron quienes tomaron testimonio al menor de edad luego de las denuncias efectuadas por su madre.

Los cuatro fueron terminantes en sus informes al asegurar que el niño decía la verdad al acusar a sus familiares maternos.

Para Dávoli, el relato del niño fue contaminado justamente por la gran cantidad de entrevistas previas que se realizaron antes de la realización de las cámaras Gessel. Además, -agregó- ello constituyó una revictimización del menor.

Por otra parte, la psicóloga consideró que estos peritajes estuvieron mal realizados, porque las profesionales que entrevistaron a la presunta víctima cometieron “errores técnicos”. También se quejó de fallas en las imágenes y en el audio de las filmaciones.

En su opinión, las actuaciones de sus colegas no se ajustaron a las normas internacionales y tuvieron “sesgo confirmatorio”. “Cuando uno parte de una sola hipótesis (la del abuso) se puede forzar su confirmación”, explicó, al hacer referencia a que sus colegas nunca tuvieron en cuenta la posibilidad de que el niño pudo ser inducido para que mienta.

En otro tramo de su declaración, la mujer hizo hincapié en supuestas contradicciones que ella detectó entre las distintas declaraciones del menor y también entre las denuncias de su madre.

Por lo tanto, estimó que no se puede concluir sobre la veracidad del testimonio del niño.

Este jueves, la doctora Dávoli deberá volver a la sala, esta vez para enfrentar las preguntas de la fiscalía y la querella.

EL LITORAL - SANTA FE.-
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Comenzaron a declarar los imputados (22/09/18).-
Está llegando a su fin el juicio oral que se desarrolla en los tribunales santafesinos con el fin de determinar si existió el abuso sexual de un niño por el que están acusados sus propios abuelos maternos y uno de sus tíos. Los imputados son Víctor Hugo Baraldo, su esposa Nidia Noemí Morandini y el hijo de ambos, Juan Pablo Baraldo.

El presunto abuso habría ocurrido años atrás en la ciudad de Esperanza, cuando el menor de edad (que hoy es adolescente) tenía entre 6 y 9 años.

Este viernes, los acusados decidieron hacer uso de su derecho de brindar testimonio. Sus abogados defensores, Eduardo Jauchen y Alejandra Forte, explicaron que iban a hablar con dos condiciones: 1) haciendo uso parcial de su derecho de abstención, por lo que no iban a responder a preguntas de las partes acusatorias; 2) aceptar interrogantes que deseara hacer el Tribunal, en cualquier momento del relato.

No obstante, los conjueces Jorge Luis Silva -presidente-, Alfredo Martín Olivera y Néstor Darío Pereyra decidieron no hacer pregunta alguna, seguramente por los riesgos de “nulidad” que podrían acarrear ese tipo de participación, tal cual lo advirtió el abogado de la querella, Martín Risso Patrón.

Por razones de tiempo, sólo pudieron hacer uso de la palabra Nidia y Juan Pablo. Ambos describieron a la madre de la presunta víctima como fría, conflictiva, mentirosa y oportunista. Además, aseguraron que era manipuladora, pero a su vez muy influenciable y manejada por su pareja, padrastro del menor.

También acusaron a la madre del niño de inducir a su hijo para que mienta y hacer las denuncias, con el objetivo de quedarse con una propiedad de su abuela, madre de Nidia, y se mostraron “muy preocupados” por el niño y las condiciones en las que se encuentra en la actualidad.

“Nada de lo que se denuncia es verdad. Mi nieto es la razón de mi vida. La persona que amo”, afirmó Morandini.

La mujer hizo un repaso de toda su vida, a partir de los 14 años, cuando se puso de novia con su marido. Narró cómo fueron “progresando en la vida” merced al trabajo duro. Con muchas anécdotas, señaló que su hija -la madre de la presunta víctima- siempre “confrontó con nosotros”.

“Cuando quedó embarazada, a los 14 años, provocó un gran dolor en toda la familia. No era lo que esperábamos para ella, pero igual la apoyamos”, dijo.

También contó que durante los primeros años del menor, prácticamente fue criado por ella y su marido. “Por lo único que me culpo es porque no le puse límites a mi hija y por ella dejé de lado a mi pareja y a los demás integrantes de la familia”, puntualizó.

Morandini hizo referencia a anécdotas sobre el padrastro del menor que lo mostraban como una persona muy violenta y hasta esotérica.

Detalló luego cómo se fue enterando de las denuncias de su hija y cómo llegó al conocimiento del resto de la familia. Se quebró al hablar de la detención de su marido y la suya, y al manifestar que su madre murió horas después de su arresto, angustiada por lo ocurrido. “Perdió la vida como consecuencia de esta denuncia falsa de mi hija”, aseveró.

Manipulación

“Estoy obligado a hacerles saber que soy inocente. Niego los hechos. No puedo entender tanto ensañamiento, lo absurdo del proceso, que nunca se haya considerado otra posibilidad. El chico miente y yo pasé más de dos años preso”, señaló Juan Pablo Baraldo luego de un breve receso.

Con tono pausado y relato ininterrumpido, afirmó que su hermana (la madre de la presunta víctima) “siempre utilizó a su hijo para conseguir cosas de mis padres”, pero “cuando le dijeron que no” empezaron todos los problemas.

“Nosotros éramos el entorno más sano que tenía el niño -añadió-. Lo amamos. Me está preocupando la salud mental de mi sobrino ahora. Quién se va a ocupar de él. Tal vez no sea consciente de lo que generó a través de su mentira. Él es inocente, porque lo indujeron. Y tengo miedo por su seguridad. Creo que lo tienen engañado y no sé qué pueda pasarle cuando decida decir las cosas como son”.

“A él lo manipularon y lo quebraron para que mienta, por una ambición personal, por un capricho (de la madre) de quedarse con una propiedad”, concluyó.

El juicio continuará el próximo martes por la tarde, cuando ofrecerá su testimonio Víctor Hugo Baraldo, el abuelo del pequeño.

EL LITORAL - SANTA FE